¿Quién es Kamala Harris? la favorita de Biden como candidata a la presidencia de EE.UU.

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Kamala Harris se ha convertido en la favorita para reemplazar al presidente Joe Biden como candidata demócrata para las elecciones del 5 de noviembre en Estados Unidos. A la espera de saber quién será la persona elegida finalmente por el partido, cada vez más líderes demócratas han respaldado a la ahora vicepresidenta.

El camino de Kamala Harris hacia la candidatura demócrata ha animado las donaciones hacia su campaña. A última hora del lunes, su primer día efectivo como aspirante a la presidencia, la vicepresidenta había logrado una cantidad superior a los 100 millones de dólares, la mejor recaudación en la historia del partido demócrata.

Dejando de lado a los donantes multimillonarios, el éxito se debió en buena parte al grupo de mujeres donantes que durante décadas la han acompañado en su carrera, avanzando con ella. Incluso cuando Harris seguía insistiendo en que Biden sería el candidato del partido, estas fieles aliadas empezaron a mover ficha para asegurarse de que su campaña no partiera de cero. Esa cantidad se suma los 96 millones de dólares que Joe Biden ya atesoraba en las arcas de la campaña, y que un puñado de republicanos intentará bloquear para torpedear la carrera de la actual vicepresidenta, ya que considera que la sucesión automática vulnera las reglas del juego.

Pero Harris no siempre ha contado con el mismo apoyo dentro de la formación. De hecho, ha pasado los últimos tres años y medio intentando acallar a sus críticos después de un comienzo de mandato accidentado.

Nada más estrenando la vicepresidencia, Harris tuvo que hacerse cargo de algunas de las tareas más complicadas de la administración Biden, como el reto migratorio, el derecho al aborto o la reforma electoral

El puesto de Vicepresidencia en los Estados Unidos se considera de un papel secundario con respecto al del presidente, ya que el puesto está concebido para ser de apoyo. Hay mucho trabajo de bambalinas y sus victorias acaban siendo las de la presidencia, mientras debe asumir los errores y fracasos del ocupante de la Casa Blanca.

Si finalmente consigue la nominación, la que fuera fiscal general de California deberá enfrentarse al candidato republicano, un Donald Trump que se encuentra en un momento fuerte.

De confirmarse que es la elegida como candidata por el partido, optaría a ser la primera mujer presidenta, algo que no pudo lograr en 2016 la también demócrata Hillary Clinton, derrotada precisamente por Trump.

El camino a la presidendencia

Tras el mal desempeño del presidente Biden en el debate presidencial con Donald Trump, numerosos congresistas y líderes demócratas le pidieron públicamente al presidente, de 81 años, que abandonara la reelección. Pero fue hasta el inicio de esta semana que el aun presidente de los Estados Unidos, decidió ceder el lugar a su vicepresidenta.

Harris ha encontrado diferentes desafíos que hasta hoy la siguen de cerca; La crisis migratoria fue su primer gran reto y, también, el asunto que mayor factura le ha pasado a su popularidad.

En 2021, el presidente Biden puso sus manos una misión de alto perfil: debía abordar las causas profundas de la migración indocumentada a Estados Unidos desde países centroamericanos.

Se trataba de un momento complicado, con un número récord de migrantes que se acumulaban en la frontera entre México y EE.UU., muchos de ellos procedentes de El Salvador, Guatemala y Honduras, el llamado el Triángulo Norte. El gobierno buscaba detener ese flujo mientras revertía algunas de las políticas más draconianas de la administración Trump.

Harris tardó seis meses en visitar la frontera con México, una demora que le granjeó críticas de los republicanos pero también de algunos demócratas.

El viaje que realizó entonces al país vecino y a Guatemala quedó eclipsado por una entrevista que concedió al periodista Lester Holt, de la cadena NBC, en la que tuvo problemas para articular cuál era la estrategia del gobierno con respecto a la crisis migratoria y en la que restó importancia al hecho de no haber visitado antes la zona fronteriza.

Desde entonces, Harris se ha llevado la peor parte de las críticas republicanas en todo lo referido a la frontera.

Pero su misión de abordar las causas de la crisis no ha sido del todo desencaminada. Harris ha logrado recaudar US$ 5.200 millones para la iniciativa “Centroamérica adelante”, compromisos del sector privado para invertir en la región y ofrecer oportunidades económicas a sus habitantes para que no se vean en la necesidad de emigrar, según la Casa Blanca.

Otra de las tareas que le encomendó el presidente Biden fue la problemática del aborto. Tras la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos en 2022 de revocar la protección constitucional al derecho al aborto –cuando anuló la histórica sentencia de 1973 conocida como Roe contra Wade, un precedente legal que lo garantizaba-, Kamala Harris enarboló el derecho al aborto y los derechos de la mujer en general.

El aborto se ha convertido en uno de los temas centrales para los demócratas desde entonces, y la vicepresidenta se ha sentido en su elemento, convirtiéndose en una voz de referencia.

En enero de este año, Harris inició la gira “Lucha por las libertades reproductivas”, que la ha llevado por todo Estados Unidos y la ha convertido en la primera vicepresidenta en visitar una clínica abortiva. Desde la anulación de Roe vs. Wade, Harris se ha reunido con líderes de 38 estados y ha movilizado a los votantes a apoyarla con la promesa de priorizar los derechos reproductivos y el libre acceso al aborto.

En el último año, Kamala Harris ha ganado prominencia. Ha realizado 60 viajes, se le ha visto más, y sus aliados aseguran que ha adquirido un papel más predominante, incluso antes de que la campaña de Biden empezara a hacer aguas tras su pésimo desempeño en el debate de junio contra Trump.

Ahora, la renuncia del presidente a presentarse a la reelección ha dado un volantazo a la campaña y el partido demócrata parece, por el momento, que aprieta filas en torno a Kamala Harris.