¿Ha decaído el entusiasmo por los vehículos eléctricos?

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La demanda de vehículos eléctricos se enfrenta a desafíos debido a factores como los altos precios, la ansiedad por la autonomía y la falta de infraestructura de carga pública. A pesar de las importantes inversiones en vehículos eléctricos, las ventas se están desacelerando y los agresivos recortes de precios de Tesla afectan al mercado. Los precios de los vehículos eléctricos usados ​​han caído drásticamente, lo que generó un debate sobre el futuro de la adopción de vehículos eléctricos. Si bien las ventas de vehículos eléctricos están creciendo en algunas regiones, persisten las preocupaciones sobre la asequibilidad y la infraestructura. Los incentivos gubernamentales y los cambios de políticas, como la transición de créditos fiscales a reembolsos en los puntos de venta, podrían influir en las ventas futuras de vehículos eléctricos.

Los fabricantes de automóviles afirman principalmente que el problema es el aumento de los precios de los préstamos, pero algunos concesionarios afirman que los vehículos eléctricos están más tiempo parados que los vehículos normales. Dicen que los consumidores están preocupados por la autonomía de los vehículos eléctricos y la falta de infraestructura.

En una encuesta de Cox Automotive, el 53% de los consumidores afirmaba que los vehículos eléctricos acabarán sustituyendo a los motores de combustión interna, pero menos de un tercio de los concesionarios estaba de acuerdo. Ford dijo hace dos semanas que aumentaría la producción de su camioneta híbrida F-150 debido a la disminución de la demanda de su modelo totalmente eléctrico.

Los defensores de los vehículos eléctricos insisten en que la demanda sigue existiendo, pero que los consumidores solo se alejan temporalmente debido a los altos tipos de interés, que dificultan la compra de los vehículos eléctricos, normalmente más caros que un vehículo medio.

Alemania, Inglaterra y Noruega tienen índices claros de una retracción de las ventas a partir de la progresiva disminución de las ayudas del estado para que los usuarios cambien sus autos de combustión interna por eléctricos.

Las cifras no mienten. Desde que Alemania retiró las ayudas a la compra de autos eléctricos para flotas comerciales, el número de operaciones disminuyó considerablemente. Según la Autoridad Federal de Transporte por Carretera, el número cayó de 44 389 en septiembre de 2022 a 31 714 en septiembre de 2023, lo que representa una disminución del 28.6%, el doble de la caída general de matriculaciones que fue del 14.1%. La razón fue muy clara: a partir del 1 de septiembre de 2023 ya no existió más el bono ambiental para flotas comerciales y sólo se mantuvo para los vehículos particulares. Ese bono permitía que un auto eléctrico tuviera un descuento de entre 3.000 y 4.500 euros.

En Inglaterra, la preocupación por una ralentización en las ventas de autos eléctricos ha llevado al gobierno a intervenir de un modo algo inusual y bastante curioso; exigiendo una cuota de vehículos sustentables mínima a cada marca. En 2023, esa cuota fue del 22%, deberá subir al 28% para 2025, al 33% en 2026, al 38% en 2027 tendrá un salto hasta el 52% en 2028, año en el que los fabricantes deberán vender más de la mitad de los autos eléctricos del total en el mercado británico. Esa cuota pasará al 66% en 2029, al 80% en 2030 y alcanzará el 100% en 2035, año en el que la Unión Europea ha dictaminado que ya no se podrán vender autos nuevos con motor de combustión interna en todo el continente, y que Inglaterra planea acompañar con esta medida. Pero estos objetivos son una exigencia, y cada fabricante que no los cumpla recibirá una multa por cada auto que se exceda de ese objetivo del gobierno.

Pero, además, la enorme inversión en infraestructura eléctrica de cargadores de alta velocidad y la menor recaudación impositiva que se obtiene por tener este tipo de movilidad exenta de aranceles que sí pagan los autos convencionales, afecta las cuentas públicas. Por esa razón, inicialmente se comenzó la quita de subsidios a los autos híbridos enchufables y luego siguió con las flotas comerciales de autos 100% eléctricos.

Noruega, el país con mayor proporción de matriculaciones del mundo, en mayo de 2023 había registrado el 80.1% de ventas de autos eléctricos en el total de operaciones de vehículos de todas las tecnologías. Pero en los meses siguientes sufrió también una caída de ventas debido al impuesto que exime únicamente a los modelos más económicos. Sumado a esto, Noruega tiene otros componentes problemáticos, las importaciones de automóviles se hacen en euros y el país tiene Coronas, la cual se ha depreciado más de 13% en el último año ante el fortalecimiento de la moneda común europea, lo que afecta el precio de todos los vehículos en general, pero cambia el presupuesto de los consumidores, lo que los lleva a buscar alternativas más accesibles en el mundo de los autos eléctricos.

En la India la actividad de los autos eléctricos es amplia, pero se necesita mejorar el control de calidad de las baterías con urgencia. Solo en diciembre de 2023 el país asiático retiro 7 000 autos eléctricos ante la avalancha de incendios por las baterías.

Los incendios de vehículos eléctricos en la India se han convertido en algo habitual, el más grave de ellos el pasado septiembre de 2023 en el estado sureño de Telangana, donde ardió un concesionario de motos eléctricas y causó la muerte de ocho personas y una decena de heridos. Un suceso similar ocurrió el pasado mes de octubre, calcinando 36 motocicletas eléctricas en el estado de Andhra Pradesh, sin dejar víctimas mortales, según datos del Gobierno más de 6.600 vehículos eléctricos fueron retirados de la circulación solo en abril de 2023 por motivos de seguridad.

Aunque la demanda de vehículos eléctricos por parte de los consumidores no se ha mostrado de la forma que esperaban los ejecutivos alrededor del mundo, todavía se prevé que las ventas de los vehículos aumenten en los próximos años.

Las ventas de vehículos eléctricos en Estados Unidos alcanzaron un récord de 1.2 millones de unidades el año pasado, lo que representa el 7.6% del mercado nacional general. Se espera que esa proporción aumente a entre 30% y 39% para finales de la década, según las previsiones de los analistas.

Después de un importante interés por parte de los primeros usuarios de vehículos eléctricos, impulsado por las bajas tasas de interés y el ascenso de Tesla, las tasas de interés se dispararon, los costos de las materias primas aumentaron y los vehículos se volvieron mucho más caros en comparación con sus contrapartes tradicionales.

También ha quedado claro que la industria automotriz y la administración Biden, que fijó su propio objetivo de que la mitad de las ventas de vehículos nuevos en EE. UU. fueran eléctricos para 2030, sobrestimaron la voluntad de los consumidores de adoptar una nueva tecnología sin una infraestructura de carga confiable y predominante.

Las ventas de autos eléctricos se vieron beneficiada de inicio, gracias a los consumidores proambientales e innovadores, para luego dar paso a usuarios curiosos de nuevas tecnologías pero, sin poder romper el paradigma con los usuarios convencionales que conducen al trabajo o al colegio de sus hijos.

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